Aquí os dejamos un extracto de la entrevista que nos realizaron en el Diario de León, ¡esperamos que os guste!

Es un leve susurro, un suave zumbido que se establece en el tímpano y cuyo sonido nunca olvidarás. Es un olor curioso, el fuerte perfume de la tinta entremezclada con alguna que otra gota de sangre. Es un sentimiento de orgullo, una sonrisa fija, una historia contada en imágenes. Es una descripción de quién y cómo eres. Es, al fin y al cabo, el arte del tatuaje.

Comentan quienes se han tatuado que sentir cómo una fina aguja inyecta tinta de forma sucesiva en su piel crea una sensación confusa. Dolor y placer, sufrimiento y satisfacción. Sentimientos encontrados al fin y al cabo. Cuentan que una vez visto el resultado final ni siquiera recuerdan el proceso o sus daños, que tan solo ven el ensoñado diseño por fin terminado y se olvidan de todo lo demás. Reconocen sin dudar que se han vuelto adictos a la paradójica sensación agridulce.

Detrás de tal amalgama de emociones solamente se podrían esconder las manos más artísticas de la ciudad del rey de la selva. Personas apasionadas por su trabajo, con fuertes bases artísticas y un arraigado prestigio dentro del mundo del dibujo sobre piel. Calidad personal presente en la gran diversidad de salones de tatuajes que existen en León.

En la plaza de Torres de Omaña dos hermanos emprendieron hace 17 años un proyecto que culminaría en la creación del salón Tattoo Mo-gur. En él Natalia y Fernando realizan tanto piercings como tatuajes, con especial atención a los diseños orientales. «Para lo pequeño que es León, hay bastante competencia», comenta Natalia, pero también sabe que «siempre habrá competencia desleal, aunque los afectados son los propios clientes que finalmente terminan pagando las consecuencias».

La fémina de la pareja de hermanos no considera que se esté produciendo un boom actual, sino que se trata de «algo que está establecido» y que, aunque los prejuicios no hayan desaparecido por completo, la sociedad avanza por el buen camino. Los hermanos viven el mundo de la tinta como «un arte, una filosofía y una forma de vivir»».

 

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